Consigna: Texto relacionado con la novela de Stevenson “El misterioso caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde”.
La maldad en Mr. Hyde es fría. Cualquier atisbo de compasión o comprensión hacia los demás es imposible; carece totalmente de empatía y, desde luego, de sentimiento de culpabilidad. Parece lo que hoy en día llaman psicópata criminal; digo esto último con reservas ya que no tengo conocimientos de psicología. Sin embargo, pienso que, esta característica tan propia del ser humano, tiene muchos más matices; no posee un único rostro, si no muchos.
En primer lugar, se halla la peculiar la imagen de Mr.Hyde. Todo aquel que lo ve lo describe como alguien muy desagradable, incluso repulsivo. De Mr. Hyde, debido a su aspecto, ya se sabe que sólo cabe esperar acciones horrendas. Sin embargo, la experiencia nos muestra que no siempre las actitudes malignas se presentan en entornos o individuos detestables; en muchas ocasiones, llegan a través del engaño, parecer una cosa y ser otra muy distinta. Una apariencia angelical puede traer consigo algo terrible.
Por otro lado, existe el tema importante de las motivaciones. No parece haber ningún móvil para los actos de Mr. Hyde, sólo un perverso gozo en hacer el mal. En realidad, numerosas veces justificamos los actos malvados. Las explicaciones pueden ser ridículas pero, aún así, es posible que nos las llegamos a creer nosotros mismos. La máxima es que siempre tienen la culpa los demás, y bajo esta premisa, se construyen las más variopintas argumentaciones.
Mr. Hyde comete acciones terribles, como el asesinato del anciano, pero la maldad también esta en los pequeños sucesos del día a día que, aunque insignificantes por si solos, pueden llevar a la perversidad.Es necesario no “desnudarnos de los instintos de equilibrio”, como dice el Dr. Jekill en su confesión. En otras palabras, si se rompe el autocontrol y nos abandonamos a los instintos primarios saldrá irremediablemente Mr. Hyde.